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Jardines del Palacio de Charlottenburg.-Alemania

Jardín barroco en Italia

Italia fue la cuna del arte barroco, gracias principalmente a la conmitancía de la Iglesia y a los grandes programas arquitectónicos y urbanísticos desarrollados por la sede pontificia, deseosa de mostrar al mundo su victoria contra la Reforma. Durante el Renacimiento se desarrolló notablemente la jardinería en este país, hasta el punto de que suele denominarse como «jardín italiano» al principal modelo de jardín renacentista, concebido por lo general mediante un diseño estructurado, de composición geométrica, construido sobre terrazas con escalinatas, como el Jardín del Belvedere, de Bramante, o la Villa Madama, de Rafael.

Este esquema continuó durante buena parte del siglo XVII, aunque poco a poco se fue introduciendo la influencia del jardín francés.

Algunos jardines fueron iniciados como renacentistas y finalizados en estilo barroco, como el Jardín Boboli de Florencia, cuyas obras comenzaron en 1549 por orden de Leonor de Toledo, la mujer de Cosme I de Médici, bajo la dirección del arquitecto paisajista Niccolò Tribolo, que acondicionó el valle situado detrás del Palazzo Pitti, y configuró un jardín en forma de anfiteatro, con un eje central que lo dividía en dos partes simétricas. Sin embargo, este trazado cambió con los años, y en 1618 Alfonso Parigi realizó una serie de modificaciones que lo transformaron en un jardín plenamente barroco, con unos ejes viarios más amplios……y una composición más simétrica, y con la construcción de un estanque ovalado con una isla artificial en el centro, donde se situó la Fuente del Océano, obra del escultor Giambologna.

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Barroco-Jardines-de Boboli-en-Florencia-Italia

En Italia la jardinería se desarrolló especialmente en las villas, un modelo de finca rústica compuesto de un palacio rodeado de prados y jardines, generalmente cerca de las ciudades, donde las familias nobles pasaban sus temporadas de ocio y descanso.

Este modelo procedía de época romana, y fue muy difundido durante el Renacimiento, período en el que muchos de estos conjuntos fueron diseñados por los más afamados arquitectos del momento. Este esquema pervivió en el barroco italiano, y de entre las muchas villas construidas en este período convendría remarcar las siguientes:

Villa Montalto (Roma): fue promovida por el papa Sixto V, dentro de un plan de transformación urbanística de la ciudad.

Lo más remarcable fue su planimetría, que daba más importancia a los focos visuales que a la formulación del espacio: desde la entrada principal partían tres avenidas en forma radial, la central de las cuales conducía a un casino, donde se hallaba una plaza semicircular con una alberca; de aquí partía una avenida de cipreses que se cruzaba con una vía transversal, donde se situaba una fuente. Actualmente ya no existe, y en su lugar se halla la estación central romana (Stazione Termini).

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Barroco.-Jardines de Villa Borghese Roma Italia

Villa Borghese (Roma): fue una iniciativa del cardenal Scipione Caffarelli Borghese, sobrino de Pablo V, construida entre 1613 y 1616 en una zona de viñedos delante de la Porta Pinciana.

El trazado de avenidas se inspiró en la Villa Montalto, aunque la avenida principal no conducía al casino, sino a un estanque donde posteriormente se colocó una fuente denominada de los Caballos Marinos, obra de Christoph Unterberger ejecutada en 1770.

A continuación la avenida principal se cruzaba con un eje transversal que conducía al casino, obra del flamenco Giovanni  Vasanzio (actualmente un museo, la Galería Borghese), en cuya parte posterior se hallaban los jardines secretos, compuestos de naranjos y hierbas medicinales.

A partir de aquí se encontraban diversos jardines ornamentales, bosques, grutas, pabellones e incluso un parque zoológico. En el siglo XVIII se efectuó una remodelación que lo convirtió en un jardín de tipo inglés.

Villa Doria Pamphili (Roma): esta villa con un jardín de 9 km2 situada en el Gianicolo fue diseñada por Alessandro Algardi en 1644 para el príncipe Camillo Pamphili, sobrino de Inocencio X.

Se convirtió en el parque más grande de Roma, con predominio de zonas de bosquetes, y el palacio en un lugar apartado, alejado de la zona central, como en la Villa Borghese. La avenida principal conduce a una fuente y a una zona de parterres bordados, mientras que en la terraza superior se encontraba un jardín ornamental y un anfiteatro.

Otra avenida conduce a una rotonda con una fuente, donde se hallaba una casa de recreo, el casino de la familia, junto a un jardín secreto; destruido el casino en 1849, en su lugar se construyó un arco de triunfo.

A mediados del siglo XIX el parque se transformó en un jardín de paisaje inglés.

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Villa Aldobrandini.-Frascati .-Italia

Villa Aldobrandini  (Frascati): la localidad de Frascati, cercana a Roma, era desde tiempos antiguos muy valorada como residencia de verano —el mismo César tuvo una villa rural en este lugar—, por lo que en sus terrenos proliferaron las villas. Entre 1548 y 1607 se construyeron unas diez villas de familias nobles romanas, de entre las cuales destaca la Villa Aldobrandini, construida por Pietro Aldobrandini, sobrino de Clemente VIII.

El proyecto arquitectónico fue encargado en 1598 a Giacomo della Porta, y a su muerte continuó su labor Carlo Maderno, quien finalizó los trabajos en 1604.

El palacio, de estilo manierista, se eleva sobre una serie de terrazas practicables a través de una rampa curvada de dos tramos, mientras que el resto del jardín asciende de forma escarpada.

En el inicio de la rampa se sitúa una exedra con el Teatro del Agua, una célebre construcción en forma de hemiciclo con cinco nichos de arco de medio punto entre columnas, decorados con relieves y esculturas de figuras mitológicas, entre las que destaca Atlas, que recibe el agua de la escalera superior y la conduce a una alberca.

En el jardín superior, enmarcado entre dos columnas de Hércules, se encuentran dos fuentes, la Fontana Rustica y la Fontana di Natura, que junto a la exuberante vegetación convierten este jardín en un vergel que alude al Paraíso, como sugiere la decoración del palacio, con frescos que aluden al Parnaso.

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Barroco.-Castillo Ruspoli di Vignanello.-Italia

Castillo Ruspoli (Vignanello): en esta localidad cercana a Viterbo se construyó a principios del siglo XVIII la residencia rural de la familia Ruspoli, gracias a la iniciativa del conde Francesco Marescotti Ruspoli, donde destaca un amplio jardín de parterres bordados de setos de boj, al más puro estilo barroco, que aún hoy se conserva tal como fue diseñado.

Villa La Pietra (Florencia): fue una iniciativa del cardenal Luigi Capponi, con un jardín formado por varias terrazas alrededor de un eje central, festoneadas de pérgolas, fuentes y albercas, así como de una serie de columnatas con esculturas que convierten el jardín en un gran decorado al aire libre.

La vegetación se compone de pinos, cipreses recortados y setos de boj, y destaca en la terraza inferior un conjunto de bojes en anillos concéntricos que circundan una alberca con una fuente en el centro.

El jardín fue restaurado en el siglo XX por el inglés Arthur Acton, que introdujo numerosas novedades

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Barroco.-Villa Torrigiani.Camigliano.–Italia.-

Villa Torrigiani (Camigliano): en esta localidad cercana a Lucca elaboró un proyecto de jardín el gran renovador del jardín francés, André Le Nôtre, en un viaje de regreso a su país desde Roma en 1679.

Frente a la fachada principal del palacio se hallaban dos zonas de parterres bordados, con eras de boj y el suelo recubierto de piedras de colores, elemento típicamente francés que se introdujo en Italia por primera vez en este jardín.

En una zona se encuentra un espacio rodeado de un muro que contiene el jardín secreto, con varias eras de flores y setos de boj, que conduce a la Gruta de los Siete Vientos, personificado en sendas esculturas alegóricas. La parte principal del jardín se transformó en el siglo XIX en un jardín inglés.

Villa Mansi (Segromigno): en esta localidad toscana cercana a la anterior se encuentra esta villa, construida entre 1634 y 1635 por el arquitecto Muzio Oddi para la condesa Felice Cenami.

En el siglo XVIII pasó a ser propiedad de Ottavio Guido Mansi, quien encargó a Filippo Juvara un nuevo jardín, que resolvió en dos secciones con pérgolas, fuentes y diversos tramos de parras enanas, así como dos albercas con balaustradas decoradas con estatuas.

En un bosquete lateral se encuentra el grupo escultórico Diana bañándose, junto a una arcada en ruinas.

La mayor parte de este jardín se transformó al estilo inglés.

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Barroco.-Villa Garzoni.-Collodi.-Italia

Villa Garzoni (Collodi): en esta localidad igualmente cercana a Lucca se construyó entre 1633 y 1692 este jardín, concebido por el mismo propietario, el marqués Romano Garzoni.

Es uno de los pocos jardines barrocos italianos que se ha conservado en su integridad.

El jardín se halla en una ladera escarpada, alrededor de un eje central compuesto de una escalera simétrica de doble tramo.

En la parte inferior se sitúa una era bordeada de setos de boj y poblada de coloridas plantas (lavanda, romero, erica, clavel), junto a dos albercas de forma orbicular, una de ellas cubierta de nenúfares.

Ascendiendo por la escalera se encuentra a medio camino la Gruta de Neptuno, de estructura conquiforme, junto a numerosas fuentes de pequeño tamaño; de aquí parten dos avenidas, una poblada de palmeras y otra jalonada de esculturas. Por último, en la parte superior se halla la Piscina de la Fama, un estanque cercado por una arcada y poblado de nenúfares, coronado por la estatua de la Fama.Jardín de la Isola Bella (Lago Maggiore): en este lago alpino se encuentran las islas Borromeas, en la mayor de las cuales, la Isola Bella, se construyó un castillo con jardines en 1630 para el conde Carlo II Borromeo, obra de Angelo Crivelli, al que sucedió Pietro Antonio Barca, quien trabajo en su construcción hasta 1671.

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Barroco.-Jardines de Isola Bella.-Italia

El jardín se encuentra en el lado este, y asciende en forma escalonada a lo largo de diez terrazas, con un trazado piramidal.

Cada terraza estaba poblada de setos bajos y limoneros, junto a árboles silvestres y otros podados en topiaria, zonas de césped, albercas y parterres. Los muros se jalonan de macetas y estatuas, y en la parte superior se halla una gruta de tres pisos, coronada por un unicornio, el lema heráldico de los Borromeo.

Villa Pisani (Stra): en esta localidad véneta se construyó un gran palacio con motivo de la entronización del dux Alvise Pisani en 1730.

El edificio, de estilo palladiano, fue obra de Gerolamo Frigimelica, cuya fachada se realza con un gran canal ribeteado de esculturas, que desemboca en una alberca ovalada. Alrededor de este eje se estructura el jardín, de clara influencia francesa, con parterres bordados y zonas de bosquete, así como un laberinto, un mirador y diversos pabellones. A la muerte de Frigimelica en 1732 se hizo cargo de los trabajos Francesco Maria Preti, que finalizó las obras en 1740. En el siglo XIX se efectuó una remodelación del jardín, que supuso la pérdida de los parterres.

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Barroco.-Palacio Real de Caserta.-Nápoles.-Italia

Palacio Real de Caserta: en 1752 se iniciaron las obras de un gran palacio para la monarquía de las Dos Sicilias, por iniciativa del rey Carlos VII (futuro Carlos III de España).

El proyecto fue encargado a Luigi Vanvitelli, que se inspiró en los típicos palacios italianos pero en dimensiones mucho más grandiosas.

El jardín supera en tamaño al de Versalles, y para abastecerse de agua tuvo que construir un acueducto de 41 km de largo, el Acquedotto Carolino. Frente al palacio se instalaron zonas de césped —el proyecto de Vanvitelli incluía unos parterres inspirados en el parque de La Granja de San Ildefonso, pero finalmente no se realizaron—, flanqueadas de bosquetes de robles y encinas.

El punto neurálgico del jardín es un gran canal de agua llamado el Canalone, que transcurre en diversos tramos de fuentes, albercas y cascadas, jalonado de esculturas que constituyen un elaborado programa iconográfico, con fuentes dedicadas a los Delfines, Eolo, Ceres Trinacria, Venus y Apolo, y el gran grupo de Diana y Acteón. Poco después de la muerte de Vanvitelli en 1773 los posteriores trabajos de jardinería se efectuaron conforme al nuevo estilo de jardín inglés.

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Francia.-Jardines del Castillo de Chenonceau

Jardín Barroco en Francia .-( Ya descrito en el capítulo-V)

La predilección humana para poner la naturaleza en su lugar ha sido una fuerza impulsora durante siglos. En tiempos antiguos, magníficos complejos fueron creados usando flores de colores, agua  y características imaginativas. Esto es particularmente claro en uno de los más famosos y magníficos jardines barrocos de todo: en el Palacio de Versalles en Francia

A mediados del siglo XVII, el paisajista André Le Nôtre  hizo la brillante visión del rey Luis XIV una realidad transformando una zona pantanosa en un reino verde, que sería único en términos de su esplendor.

Los principios básicos de este estilo típico jardín francés incluyen la creación de una disposición prácticamente perfecta: la segregación geométrica con los ejes principales y secundarios formados por canales, estanques y vías en ángulo recto.

La característica más bella del jardín barroco fue, sin embargo, el patrón arabesco, patrones de parterres con forma decorativas se formaron en especial con el uso de setos bajos de boj y  grava blanca que se utilizó para los espacios entre ellos, creando un contraste encantador contra un fondo de césped en un  ambiente encantador, fue creado a través de toques de color en forma de flores de verano que dieron a los parterres una sensación general de animación.

El racionalismo francés se le llama a la etapa del barroco, etapa de dominio de la razón por encima de la naturaleza, con jardines muy simétricos y con el mismo ritmo.

Los principales elementos característicos de estos jardines barrocos son:

Terrazas., Balaustradas.  Rampas (no escaleras).  Simetría. Edificación unida al proyecto del jardín.

La clave de la jardinería francesa barroca son las familias de jardineros y la escuela de parterristas de la época : Jaques Mollet-Claude Mollet-Andrè Mollet, Boyclau, Du Cerceau, Francini, Jean le Nôtre y André le Nôtre entre otros.

Jardín Barroco en España

En España las aportaciones del Renacimiento y del primer Barroco llegaron tardíamente, y en el siglo XVII no hay ejemplos claros de jardines barrocos, excepto pequeñas manifestaciones que se entremezclaban con otros estilos, especialmente los vestigios de jardín islámico que pervivían de la ocupación musulmana de la península en la Edad Media.

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Jardines de los Reales Alcázares de Sevilla.-España

Un claro ejemplo sería el jardín del Alcázar de Sevilla, que aglutina elementos del jardín de estilo mudéjar inicial con aportaciones renacentistas efectuadas por Carlos V a principios del siglo XVI y una zona de aspecto barroco en las terrazas cercanas a la galería de arcos.

Hay que señalar que en España el suelo es por lo general más duro y seco que en Italia o Francia, y el sol es más intenso, especialmente en verano, lo que conllevó la creación de jardines de tamaño pequeño  y acotados en espacios cerrados, no integrados en el paisaje como en otros países.

Por otro lado, en España no existía como en los países de su entorno una clase media o una pequeña nobleza de corte ilustrado que favoreciese el mecenazgo del arte o la difusión de la arquitectura y la jardinería, y había una gran diferencia social entre el pueblo llano y la aristocracia y la jerarquía eclesiástica, que copaban el poder.

Asimismo, la dinastía reinante, los Austrias, no favorecieron especialmente el arte de la jardinería. Uno de los pocos ejemplos fue el Parque del Buen Retiro de Madrid, una iniciativa de Felipe IV que confió al conde-duque de Olivares, quien encargó el proyecto al italiano Cosimo Lotti.

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Madrid.-Jardines_del_Buen_Retiro_ El Parterre

Las obras se iniciaron en 1628, al estilo del jardín renacentista italiano, pero a la muerte del rey en 1665 se abandonó el proyecto.

En 1714 se retomó el ajardinamiento del Buen Retiro, a cargo del francés Robert de Cotte, pero su ambicioso proyecto fue rechazado por su elevado coste, y solo se efectuó un parterre de broderie en una pequeña zona del parque conocida como Jardín de Francia o del Parterre. El resto del parque se realizó en el siglo XIX.

En el siglo XVIII la jardinería recibió un nuevo impulso con la llegada de los Borbones, cuyo origen francés favoreció la llegada de jardineros de este país.

Felipe V y sus sucesores quisieron emular los grandes palacios ajardinados del país vecino, lo que se efectuó principalmente en dos conjuntos palaciegos: Aranjuez y La Granja.

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Madrid.-Aranjuez.-Jardin de los Chinescos

En Aranjuez, situado a 65 km de Madrid, existía una residencia de verano para la familia real, construida en el siglo XVI en un antiguo coto de caza.

Entre los siglos XVI y XVII se confeccionó un jardín de estilo italiano en una isla artificial del río Tajo (Jardín de la Isla), poblado de bosquetes y numerosas fuentes de agua, entre las que destacaba la Fuente de los Tritones.

A la llegada al poder de Felipe V se inició un ambicioso proyecto de reforma tanto de los jardines como del palacio, construido en estilo neoclásico por Santiago Bonavía y Francesco Sabatini entre 1748 y 1771.

El jardín se transformó en un jardín barroco francés (Jardín del Parterre), con diseño del jardinero francés Étienne Boutelou, compuesto de varias zonas de parterre dispuestas de forma simétrica y jalonadas de estanques y fuentes (la de Hércules y Anteo, de Ceres y de las Nereidas), así como numerosas esculturas. Se plantaron olmos por primera vez en España, así como setos de carpes.

Los caminos se cubrieron con treillages, unas arcadas con enrejados de madera que proporcionaban sombra.

A partir de 1763, bajo reinado de Carlos III, las siguientes actuaciones se efectuaron en estilo de jardín inglés (Jardín del Príncipe y de Isabel II).

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Barroco.-Palacio Real de la Granja de San Ildefonso.-Segovia.-España.-

El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso (Segovia) fue construido entre 1721 y 1736 siguiendo un trazado diseñado por Teodoro Ardemans, aunque la fachada fue elaborada por Filippo Juvara y Giovanni Battista Sacchetti. Tanto el palacio como el jardín, diseñado por René Carlier —a cuya muerte se hizo cargo del proyecto Étienne Boutelou—, se inspiraron en Versalles, por lo que se le conoce como el «Versalles español». La decoración escultórica fue obra de René Frémin y Jean Thierry.

Desde la fachada del palacio parte un eje central flanqueado de dos eras rectangulares, que conduce a un estanque decorado con un grupo escultórico dedicado a Anfítrite, tras el cual se sitúa una cascada, coronada por un pabellón octogonal con una fuente dedicada a las Gracias.

Al este del palacio se instaló un parterre al que se accede a través de unas escaleras en rampa, decorado con esculturas que aluden al mito de Andrómeda, mientras que en un lateral se halla un bosquete con un laberinto. Desde el patio de honor del palacio, llamado de la Herradura, parte una avenida que conduce a otro parterre con fuentes, en cuyo centro una roca artificial prefigura el monte Parnaso,… coronado por la figura alegórica de la Fama montada a lomos de Pegaso, de la que surge un surtidor de agua que está considerado el más alto de Europa.

El conjunto se completa con diversas fuentes, dedicadas a Saturno, Minerva, Hércules, Ceres, Neptuno, Marte, Cibeles y la Victoria.

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Jardines del Campo del Moro.-Palacio Real.-Madrid_

Otro proyecto real que finalmente no fue realizado en la época fue el ajardinamiento del Palacio Real de Madrid, en la zona conocida como Campo del Moro.

Para esta zona, situada entre el río Manzanares y el Real Alcázar de Madrid, se hicieron sucesivos proyectos que no llegaron a ejecutarse, desde un primer jardín renacentista concebido por Patricio Caxesi en 1567, pasando por un muro de cerramiento que inició Juan Gómez de Mora en 1626, hasta varios proyectos barrocos: el primero fue de Teodoro en 1746 se pidió un nuevo diseño al jardinero mayor de Versalles, Louis Le Normand, que envió algunas plantas desde Francia, pero cuyo proyecto tampoco prosperó; el último fue de Francesco Sabatini, del que solo se realizó la ordenación viaria (paseo de la Virgen del Puerto y  puerta y cuesta de San Vicente).

Finalmente fue en el siglo XIX cuando se elaboró el proyecto definitivo, obra de Ramón Oliva, aunque ya en estilo paisajista.

Durante el siglo XVIII el jardín de La Granja inspiró numerosos proyectos de ajardinamiento de fincas de familias nobles, que aunaron naturaleza y arquitectura en aras de unos espacios lúdicos al aire libre para el esparcimiento y el descanso, Ardemans, quien en 1705 propuso un jardín de planta cruciforme compuesto por parterres; el segundo se diseñó tras el incendio del Alcázar en 1734 y la creación de un nuevo Palacio Real, obra de Giovanni Battista Sacchetti, quien también elaboró los planos del jardín, que no fueron del agrado del rey; Surgieron así los jardines creados para el infante Luis de Borbón y Farnesio en Boadilla del Monte y en el Palacio de la Mosquera (Arenas de San Pedro), ambos proyectados por Ventura Rodríguez, o los efectuados por la Casa de Osuna en Las Vistillas y la Alameda de Osuna (actual Parque de El Capricho).

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Barroco.-Quinta del Duque del Arco.-Madrid España

Otros ejemplos serían el jardín de la Quinta del Duque del Arco, el del Palacio de los duques de Alba en Piedrahíta, el del pazo gallego de Oca, el del Retiro de Churriana, el del Real Sitio de la Florida y el del Parque del Laberinto de Horta en Barcelona —más cercano ya al neoclasicismo.

Jardines barrocos en Portugal

En Portugal las artes se revitalizaron especialmente tras la independencia de España en 1640, que dio inicio a una época de gran prosperidad.

La jardinería aglutinó diversas influencias, desde la islámica hasta la italiana y francesa, aunque desarrolló varios sellos característicos propios: la utilización de azulejos para la decoración de muros y pavimentos; la configuración de los estanques dispuestos en terrazas; y un peculiar estilo en el diseño de parterres de boj.

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Barroco.-Jardines del Marques de la Fronteira.-Benfica Portugal

Los jardines se prodigaron especialmente en las residencias señoriales, entre las que destaca el Palacio de los marqueses de Fronteira en Benfica, construido en 1669 por João de Mascarenhas, marqués de Fronteira.

El jardín fue configurado en forma de parterre de broderie, donde destacan los setos de boj cortados en diferentes alturas y formas, con varias fuentes y jalonado de estatuas.

En uno de los límites del jardín, al lado de un gran estanque, se encuentra un muro de cinco metros de altura, con una arcada de quince arcos de medio punto, doce de ellos ciegos y recubiertos de azulejos con representaciones ecuestres de influencia velazquiana, y tres que dan acceso a sendas grutas.

En la parte superior de este muro se halla la denominada Galería Real, formada por un paseo con balaustrada y el muro decorado con una serie de hornacinas con bustos; en el centro hay un pórtico rectangular con un frontón partido de volutas, y en los laterales se sitúan dos pabellones, todos ellos recubiertos de azulejos.

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Barroco.-Jardines de Bom Jesus do Monte.-Portugal

En 1722 se inició la construcción del Santuario del Buen Jesús del Monte en Braga, por iniciativa del arzobispo Rodrigo de Moura Telles, un conjunto arquitectónico que destaca por sus monumentales escaleras, que salvan un desnivel de 116 metros, y que incluye un jardín clasificable dentro de la tipología de jardín sagrado, integrado en el concepto de Sacro Monte o peregrinación al Gólgota, la colina en la que fue crucificado Jesús

La parte inferior presenta una escalera que asciende dentro de una zona boscosa jalonada de ermitas y fuentes dedicadas a los planetas; a continuación viene la escalera de los Cinco Sentidos, que simboliza a la vez los pecados y la humanidad de Cristo; por último, en la parte superior de halla la iglesia con varias capillas dedicadas a la Pasión. El jardín se completa con un lago y grutas artificiales.

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Barroco.-Jardines Palacio Mateus.-Vila Real.-Portugal

Otro ejemplo es la Casa de Mateus en Vila Real, un conjunto residencial construido en 1743 por el arquitecto italiano Niccolò Nasoni en un estilo tardobarroco que dejaba entrever el incipiente neoclasicismo. El jardín está estructurado en terrazas, con parterres de formas circulares, cuadradas o pentagonales, formados por setos de boj y eras de flores situados en un suelo de guijarros de mármol blanco.

En la parte inferior del jardín se sitúa una galería de cipreses podados en forma de bóveda de cañón, flanqueada de dos pequeños jardines, uno de parterres de broderie delimitados por un seto y un jardín de agua con un arce japonés.

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Barroco.-Palacio Nacional de Queluz.-Portugal

Un proyecto más ambicioso fue el del Palacio Nacional de Queluz: en esta localidad cercana a Lisboa se hallaba un pabellón de caza perteneciente al marqués de Castelo Rodrigo, que fue confiscado por el rey Juan IV en 1654 para convertirlo en residencia de los infantes.

Posteriormente, en 1747, Pedro III llevó a cabo una ambiciosa remodelación, que encargó al arquitecto Mateus Vicente de Oliveira, mientras que el jardín fue diseñado por el francés Jean-Baptiste Robillion, que se inspiró en el jardín de Marly.

Desde la fachada del palacio se encuentran varias zonas de parterre, dispuestas alrededor de dos grandes estanques decorados con grupos escultóricos alusivos a los mitos de Tetis y Poseidón; también se encuentra un gran canal flanqueado por muros decorados con azulejos, y por todas partes se suceden las fuentes, cascadas y surtidores, así como los bustos y esculturas, que crean un ambiente de gran armonía y elegancia.

El Jardín del Paso Episcopal es uno de los ejemplos más originales del Barroco en Portugal.

Jardines del Palacio de Castelo Branco del Obispo es uno de los ejemplos más originales del barroco en Portugal ( 5418 m2 ).

Fue el obispo de Guarda, D. João de Mendonça (1711-1736) que encargó la obra y probablemente llevó a los trabajos en el jardín. Este jardín barroco hermoso , de forma rectangular , está dominado por los balcones y terrazas con guardias de hierro y balaustres de piedra. Cuenta con cinco lagos con bordes adornados sobre el que se fija de agua montado .

En términos formales el Jardín se divide en cuatro lugares diferentes , pero conectados por varios puntos de articulación : el ingreso , los arbustos , el jardín inundado y el plan superior.

Desde 1936, la entrada al jardín se realiza a través de la calle Rua Bartolomeu da Costa . El diseño sigue el espíritu del lugar , es decir, los macizos de flores o la monumental escalera que conduce al nivel superior.

El nivel arbusto rectangular es el nivel principal del jardín y se divide en 24 zonas limitadas por setos de arbustos. Esto también es donde nos encontramos con la Plaza de los Reyes , fuentes increíbles y juegos de agua . Entre Los cuadros arbusto elegantes de corte fino , de pie estatuas simbólicas de granito , lo que representa el Nuevo Men , los Cuatro Virtudes Cardinales , las Virtudes Teológicas Tres , zodiacal , las Partes del Mundo , el Four Seasons , el fuego y la caza. Dispuesta a modo de escalera , hay representaciones de los Apóstoles y de los reyes de Portugal hasta D. José I.

Llegamos a la planta superior del jardín a través de la escalera de lado oeste , donde encontramos estatuas que representan el Antiguo Testamento y el agua como símbolo de un elemento purificador .

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Barroco.- Sanspareil en Bayreuthcsm_Fantaisie-Palace

Jardines barrocos en Alemania

El territorio de la actual Alemania estaba en aquella época fragmentado en diversos estados —el más preponderante de los cuales era Prusia—, que con su multiplicidad de centros cortesanos propició el desarrollo de numerosos proyectos tanto arquitectónicos como paisajísticos.

La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) supuso una época de penuria social y económica, pero la posterior época de prosperidad se tradujo en numerosos proyectos constructivos. La jardinería recibió la influencia francesa, aunque se tuvieron en cuenta modelos renacentistas como el Jardín de naranjos amargos de Leonberg o….el Hortus Palatinus de Heidelberg, así como los tratados teóricos de Joseph Furttenbach, arquitecto municipal de Ulm, que en obras como Architectura civilis (1628) estableció unos parámetros de plantación de los cuadros de plantación marcaron por bastante tiempo la jardinería en toda la Alemania meridional

Algunos de los primeros proyectos de relevancia fueron debidos al arzobispo-elector de Maguncia, Lothar Franz von Schönborn, que tras un largo viaje por Europa plasmó su visión del jardín barroco en dos fincas pertenecientes a su familia: el Castillo de Gaibach, cerca de Würzburg (1677), y el Palacio de Weißenstein, en Pommersfelden (1715-1723).

En el primero proyectó un jardín alargado y planificado desde un eje central flanqueado de parterres bordados, al lado de uno de los cuales situó un estanque ovalado, rodeado de eras de flores y con una fuente en el centro, de cuyas esculturas surgían chorros de agua.

El segundo fue planificado por Maximilian von Welsch, quien diseñó un jardín estructurado alrededor de una plaza circular con un estanque y flanqueada de castaños, alrededor de la cual se hallaban zonas de parterre y varios huertos, uno de ellos una orangerie.

Este jardín fue posteriormente reconvertido al estilo inglés.

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Barroco.-Palacio de la Favorita.-Maguncia .-Alemania

Otro proyecto del arzobispo fue el Palacio de La Favorita, en Maguncia, construido por Maximilian von Welsch en 1704 a imitación del Palacio de Marly, pero con seis pabellones en vez de doce; fue destruido en 1793 por tropas francesas.

Otro proyecto doble fue el desarrollado por el príncipe elector Maximiliano II Manuel de Baviera: los palacios de Schleißheim y Nymphenburg. Schleißheim, conocido como el «Versalles bávaro», fue construido entre 1701 y 1704, con un jardín diseñado por el italiano Enrico Zucalli, que desde la fachada del palacio estableció una amplia avenida central con un canal y zonas de césped y eras de flores, y flanqueada de bosquetes.

Sin embargo, el parterre más cercano al palacio fue obra del francés Dominique Girard, en el más puro estilo de broderie francés.

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Barroco.- Jardin de Nymphenburg.-Alemania

El Palacio de Nymphenburg, cerca de Múnich, fue construido entre 1701 y 1715 sobre un anterior palacete conocido como Castello delle Nymphe.

El jardín fue encargado nuevamente a Dominique Girard, que elaboró un proyecto inspirado en la obra de Le Nôtre: frente al palacio se abría una avenida de parterres, que desembocaba en un gran estanque transitado por góndolas, y a cuyos lados se situaban zonas de bosquete, que incluían espacios para jugar a pelota y a los bolos.

En el parterre principal se hallaba una fuente con un chorro de agua de diez metros de altura; dedicada a Flora, era obra del escultor holandés Guillielmus de Grof.

A partir de aquí se desarrollaban de forma axial zonas de parterre y bosquete, canales de agua, fuentes y cascadas, pabellones y casas de recreo, todo ello decorado con esculturas, muchas de las cuales fueron obra de Ignaz Günther. El parque fue rediseñado en el siglo XIX en estilo inglés.

Un hijo del elector Maximiliano II de Baviera, el arzobispo-elector de Colonia Clemente Augusto, fue el promotor de otros dos conjuntos de palacio y jardín: el Castillo de Augustusburg en Brühl (1727) y el Palacio de Clemenswerth en Sögel (1736-1745). El primero fue proyectado nuevamente por Dominique Girard, que tuvo que adaptarse a un canal de agua y un parque zoológico existentes previamente, a partir de los cuales estableció una serie de parterres y eras de flores rodeadas de arriates enmarcados por setos de boj, sobre un suelo de gravilla de color claro.

Alrededor se hallan zonas de bosquete, jalonadas de fuentes y estanques.

El segundo consiste en un pabellón de caza edificado por el arquitecto Johann Conrad Schlaun, que se inspiró en la pagoda del parque de Nymphenburg, así como en el palacio de Marly.

El palacio principal se halla en el centro de un octágono del que parten de forma radial ocho avenidas que desembocan en sendos pabellones. A partir de aquí se extiende el parque, con amplias superficies de césped y paseos bordeados de árboles, en una estructura inusual para la época.

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Barroco.-Vista aérea del Gran Jardín de Herrenhausen, dibujo de Joost van Sasse de 1720.

Una de las realizaciones más ambiciosas de la época fue el Gran Jardín de Herrenhausen (1696-1714), en Hannover, iniciativa de la princesa electriz Sofía de Wittelsbach, que encargó el proyecto al arquitecto de jardines francés Martin Charbonnier.

Desde el palacio parte una avenida central que finaliza en una gran plaza circular, a cuyos lados se disponen de forma simétrica zonas de parterre delimitadas por múltiples avenidas, tanto paralelas como perpendiculares al eje del palacio, junto a otras trazadas en diagonal, con varios estanques en las intersecciones.

El jardín está delimitado por un canal de agua, y a los lados del palacio se hallan varios jardines secretos así como un huerto frutal flanqueado por setos de hayas.

En Dresde también se desarrolló un notable conjunto de jardines por iniciativa de Augusto el Fuerte, elector de Sajonia y rey de Polonia.

Tras un viaje a Italia y Francia decidió construir un palacio que superase a los que había visto, el Zwinger, realizado entre 1694 y 1728 bajo la dirección arquitectónica de Matthäus Daniel Pöppelmann.

Al parecer, el mismo Augusto diseñó el trazado del jardín, pensado para dar cabida a múltiples actividades lúdicas a que era aficionado el monarca, como espectáculos ecuestres, banquetes, ópera, representaciones teatrales o fuegos artificiales

Además, estipuló explícitamente que los jardines «se realizasen de acuerdo con el proyecto aprobado, como una obra singular y no como una obra que guardase simetría con el castillo».

Para la realización de estos eventos se estableció una gran plaza elíptica cercana al palacio, mientras que en el resto del jardín se instalaron zonas de parterre y pequeños grupos de árboles, junto a estanques y fuentes y una profusa decoración escultórica.

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Barroco.-Castillo de Piltnitz.-Alemania

Otros proyectos de Augusto fueron: el Gran Jardín de Dresde (1715), los jardines del Palacio japonés de la misma ciudad (1717), el Castillo de Pillnitz (1720-1730) y los jardines de Großsedlitz (1723).

Un proyecto singular fue el Karlsberg de Wilhelmshöhe en Kassel, ideado por el landgrave Carlos I de Hesse-Kassel tras un viaje a Italia, donde quedó maravillado con los jardines de Frascati y del Palazzo Farnese de Roma.

La obra fue encargada a Giovanni Francesco Guerniero, que proyectó la construcción de dos palacios situados en el pie y la cima de una colina, unidos por una cascada dispuesta en terrazas.

Los trabajos se realizaron entre 1701 y 1718, pero debido a dificultades presupuestarias solo se realizaron en una tercera parte del conjunto: en la cima se encuentra un pabellón octogonal rematado por una pirámide coronada con una estatua de Hércules de nueve metros de altura, obra de Johann Jakob Anthoni; de aquí parte la cascada, que desemboca en una pila dedicada a Neptuno.

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Barroco.-Jardines del Castillo de Weikersheim .-Alemania

En (Baden-Wurtemberg), feudo de la casa de Hohenlohe, había un castillo de origen medieval donde entre 1707 y 1725 se planificó un nuevo jardín, obra de Daniel Mathieu.

Desde el castillo parte una avenida central flanqueada de cuatro eras de césped bordeadas de setos y con una fuente en el centro cada una, mientras que en la intersección de las avenidas se abre una plaza circular con un estanque, donde se sitúa la Fuente de Hércules. Al fondo se encuentra una orangerie, delimitada por una galería de arcadas con estatuas.

Todo el jardín está decorado con esculturas de alusión mitológica, desde dioses olímpicos hasta alegorías de los vientos, los continentes y los cuatro elementos, todas ellas obras de Johann Jakob Sommer.

Asimismo, como detalle anecdótico, en la balaustrada del foso del castillo se halla la denominada Galería de los Enanos, así llamada por contener estatuillas sobre tipos populares.

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Barroco.-Jardines del Palacio de Charlottenburg

Otros jardines a mencionar serían: el del Palacio de Charlottenburg en Berlín, construido en 1697 por Sofía Carlota de Hannover con un diseño de Siméon Godeau, un discípulo de Le Nôtre; el del Castillo de Salzdahlum, elaborado a finales del siglo XVII y principios del XVIII por orden del duque Antonio Ulrico de Brunswick-Lüneburg; el del Palacio de Sanssouci en Potsdam, construido entre 1744 y 1764 por Georg Wenzeslaus von Knobelsdorff para el rey Federico II el Grande; el Jardín de rocas de Sanspareil en Bayreuth, un singular conjunto de grutas concebido por la margravina Guillermina de Prusia entre 1744 y 1758; el jardín del Castillo de Benrath, diseñado por Nicolas de Pigage en 1746 para el príncipe elector Carlos Teodoro de Wittelsbach; y el del Palacio de Schwetzingen, planificado por Johann Ludwig Petri entre 1753 y 1758 para el mismo príncipe.

Jardines barrocos en Austria

Austria era el principal feudo de los Habsburgo, emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico.

En su capital y centro de la corte imperial, Viena, se inició en 1696 la construcción del Palacio de Schönbrunn, en sustitución de un antiguo palacete destruido en 1683 por los turcos.

El palacio fue edificado por el prestigioso arquitecto Johann Bernhard Fischer von Erlach, aunque el jardín fue confiado al arquitecto de jardines francés Jean Trehet, quien trasplantó mil árboles de París a Viena. El jardín se articulaba a través de un sistema de avenidas en forma de estrella, con el palacio en el centro.

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Barroco.-Palacio de Schönbrunn..-Viena.-Austria

Además de los habituales elementos del jardín barroco, como los parterres, los setos, los bosquetes, los estanques y fuentes, las esculturas y demás detalles ornamentales, se construyó un pequeño parque zoológico, diseñado por Nicolas Jadot de Ville-Issey, para el que se organizaron expediciones en busca de animales exóticos a África y América.

También se construyó una orangerie de 200 metros de longitud, diseñada por Nikolaus Pacassi, que contaba con un sistema de calefacción hipocáustica para conservar las plantas en invierno.

Los trabajos efectuados desde 1780 se encaminaron hacia un jardín de paisaje inglés.

Un jardín que no ha llegado hasta nuestros días es el del Palacio de Liechtenstein en Viena, construido entre 1700 y 1704 por Johann Bernhard Fischer von Erlach por iniciativa del príncipe Juan Adán Andrés de Liechtenstein.

De un eje central partían varios compartimentos con eras y setos de boj, tejo y ciprés ornamentados con nudos y espirales.

La decoración se completaba con jarrones y esculturas de temática mitológica, como las estatuas de Apolo y Dafne.

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Barroco.-Escultura de una esfinge en elos Jardines del Palacio Belvedere.-Viena .-Austria

Otro gran proyecto fue el Palacio del Belvedere en Viena, construido entre 1714 y 1723 por Johann Lukas von Hildebrandt para el príncipe Eugenio de Saboya, a cuya muerte pasó a manos de la familia imperial

El jardín fue diseñado por Dominique Girard, que elaboró una solución original para adaptar el jardín al terreno ascendente situado entre los dos palacios (Oberes y Unteres Belvedere, es decir, Belvedere superior e inferior): un eje consistente en un talud con escaleras laterales y una cascada central divide el jardín en dos terrazas; en la inferior se plantaron setos de árboles configurados de forma estereométrica, y en la superior eras de flores y estanques.

La zona de bosquetes, articulada con un sistema de avenidas en diagonal, se basó en el tratado de Dezallier d’Argenville publicado en 1710.

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Salzburgo.-Jardines Mirabelle.-Austria

Por último, cabe citar el magnífico jardín del Palacio de Mirabell de Salzburgo, construido en 1606 por el príncipe-arzobispo de Salzburgo Wolf Dietrich von Raitenau, y reformado entre finales del siglo XVII y principios del XVIII por Johann Bernhard Fischer von Erlach y Johann Lukas von Hildebrandt.

Estos trazaron en el jardín dos ejes paralelos alineados con el vecino castillo de Hohensalzburg, y situaron en el centro del parterre una gran fuente con una escultura de Pegaso.

En 1728 efectuó una remodelación el inspector de jardines de Salzburgo, Franz Anton Dannreiter, que afectó al parterre pequeño, la orangerie y una nueva superficie situada en el terreno del fortín. En el siglo XIX se transformó la mayor parte del terreno en un jardín inglés.

Jardines barrocos en los Países Bajos

En los Países Bajos la jardinería se desarrolló especialmente desde la independencia de España rubricada en la Paz de Westfalia en 1648.

En este país el comercio internacional favoreció el auge de la burguesía, que ante el aumento de su riqueza y como muestra de ostentación se dedicó al mecenazgo del arte para emular a las clases nobles.

Una de las principales características de los jardines holandeses fue la utilización de canales de agua alrededor del jardín, un recurso procedente del jardín de Honslaerdyck, cerca de La Haya, construido en 1621 por el príncipe Federico Enrique de Orange-Nassau, donde un canal flanqueado de largas arboledas bordeaba todo el perímetro del palacio y el jardín.

Uno de los primeros grandes proyectos de la jardinería holandesa fue el jardín de Heemstede, promovido en 1680 por Diderick van Veldhuysen, un estadista de Utrecht.

El proyecto fue elaborado por el francés Daniel Marot, que diseñó un trazado axial partiendo del centro del jardín, donde se situaba el castillo, de planta octogonal y rodeado de agua.

La clara inspiración francesa se tradujo en parterres bordados, treillages, bosquetes, galerías, laberintos y obeliscos de boj, aunque la apertura de canales y avenidas hacia el paisaje circundante seguía modelos originales holandeses.

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jardines del Palacio Real Het Loo.-Holanda

La principal realización de la jardinería holandesa fue el jardín del Palacio Het Loo en Apeldoorn, construido en 1685 por el estatúder Guillermo III (futuro rey de Inglaterra).

Del proyecto se encargó Daniel Marot, que se inspiró claramente en Versalles, especialmente en la parte alta, configurada de forma radial a partir de un eje central, aunque la parte baja del jardín presentaba un conjunto de setos y arboledas típicamente holandés.

Marot destacó especialmente en el diseño de patrones para parterres, que aunque partían de modelos franceses se alejaban de estos por sus formas más simétricas y un espíritu más sobrio y severo.

Para la estructura interior de los parterres introdujo unas cuantas innovaciones, consistentes en la unión de las zonas ornamentales de los arriates con bandas de césped, las cuales también encuadraban por fuera el parterre y acentuaban el cruce de ejes.

Los trabajos de Marot, para los que contó con la colaboración del arquitecto y escultor holandés Jacob Roman, se aprecian especialmente en el llamado Jardín de la Reina, en el parterre principal junto al palacio y en los paseos de la parte alta del jardín.

En 1703 publicó algunos de sus diseños de parterres en Œuvres de Sieur Daniel Marot.

Los jardines de Het Loo influyeron en algunas realizaciones alemanas, como el jardín de Nymphenburg y el Gran Jardín de Herrenhausen

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Barroco.-Hampton Court, Jardín Privado..-Inglaterra

Jardines barrocos en Inglaterra

En Inglaterra no tuvo mucha implantación el jardín francés, especialmente desde que en el siglo XVIII la práctica de la jardinería en ese país se fue encaminando hacia el paisajismo, lo que desembocó en el denominado «jardín inglés». Pese a todo, se dieron unas cuantas muestras de jardín barroco, como el jardín de Hampton Court (Londres), un parque creado por Enrique VIII que fue reformado en 1660 por Carlos II.

Entonces se creó un gran canal que partía del palacio como eje central, y se correspondía con el sistema de avenidas configurado en forma de estrella.

El jardinero del rey, John Rose, fue incluso enviado a París para estudiar con Le Nôtre, al que se invitó igualmente a viajar a Londres, aunque no hay constancia de que efectuase el viaje.

Posteriormente se hizo una nueva reforma y ampliación durante el reinado de Guillermo III, que en 1689 encargó la remodelación del palacio al prestigioso arquitecto Christopher Wren, y contó con Daniel Marot para el diseño de los parterres. Se creó un jardín ornamental frente al ala este del palacio, de forma semicircular y con caminos cubiertos de grava y jalonados de placetas circulares con fuentes.

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Hampton Court.-Jardin Privado.-Inglaterra

 

. El Privy Garden —el jardín privado de Enrique VIII— fue reconvertido en eras de parterre, acotadas por una reja de hierro con doce puertas, obra del artesano francés Jean Tijon.

Por último, se transformó el antiguo huerto frutal en otro tipo wilderness, inspirado en el bosquete francés aunque más silvestre, lo que abría el camino hacia el jardín de paisaje.

Otro exponente fue el jardín de Blenheim Palace (Oxfordshire), construido entre 1705 y 1719 por el arquitecto John Vanbrugh para el duque de Marlborough. Se conformaron entonces el llamado Jardín Militar, el huerto y las avenidas norte y este plantadas con olmos, aunque las zonas contiguas al palacio fueron elaboradas en el siglo XX.

En el jardín, diseñado por Henry Wise, destacan los parterres situados junto a estanques de formas dentadas y los ornamentos de boj.

Posteriormente el jardín fue transformado al estilo inglés en sucesivos proyectos elaborados por Lancelot “Capability” Brown y William Chambers, aunque a finales del siglo XIX el paisajista francés Achille Duchêne colocó alrededor del castillo unos parterres de agua con adornos a la francesa, y una fuente barroca de estilo berninesco.

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Barroco.-Jardines del Palacio de Chatsworth.Desde la cascada

En Chatsworth House (Derbyshire) existía un jardín renacentista que en 1687 fue reformado en estilo barroco por el duque de Devonshire, con un proyecto diseñado por los arquitectos de jardines Henry Wise y George London.

Junto a detalles típicamente ingleses, como un parque silvestre con laberintos inspirado en Hampton Court, o avenidas alineadas con olmos como en Blenheim Palace, la influencia francesa se tradujo en zonas de parterres y eras de flores, así como en una cascada situada en una colina tras la fachada del jardín, coronada por un pabellón edificado por Thomas Archer.

En 1760 un nuevo proyecto a cargo de “Capability” Brown transformó el jardín al estilo paisajista, por lo que quedó únicamente la cascada como vestigio del jardín barroco.

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Barroco.-Jardines de Melbourne House

El jardín de Melbourne Hall (Derbyshire) es uno de los pocos jardines barrocos ingleses que se conservan.

Fue proyectado por Wise y London en 1704 para el vicetesorero real, Thomas Coke. Junto a un jardín de diseño geométrico inspirado en la obra de Le Nôtre, plantaron un túnel de tejos de 90 metros de longitud, junto a una serie de terrazas de césped que descendían hasta un gran estanque rodeado de cipreses.

Al sur se hallaba un bosquete de tejos y hayas, con un sistema de avenidas con fuentes, surtidores y esculturas en las intersecciones, y una gruta con una fuente de agua mineral.

Junto al lago se construyó un pabellón de hierro forjado en forma de pajarera, conocido como birdcage («jaula de pájaros»), obra de Robert Bakewell de 1706.

Hacia 1720 se fue imponiendo la nueva moda del jardín paisajista, aunque la transición entre los dos estilos contó con intentos de aglutinar o sintetizar ambas corrientes, como los efectuados por Stephen Switzer y Charles Bridgeman: el primero, en su obra Iconografia Rustica (1741-42), defendió la «liberalización» del jardín barroco antes que su superación, mientras que el segundo efectuó diseños de parterres no tan geométricos como los franceses, que si bien se circunscribían al diseño del conjunto arquitectónico se adaptaban más flexiblemente al terreno,… en un denominado «estilo de transición» que plasmó preferentemente en los jardines de Stowe, Buckinghamshire

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Dinamarca.-Jardines del Palacio de Frederiksborg

Jardines barrocos en Escandinavia

En Dinamarca había una larga tradición de jardines hortícolas de origen medieval, pero no de jardines ornamentales y de recreo, situación que varió ostensiblemente tras un viaje a Francia del rey Federico IV.

En 1700 inició una remodelación del jardín del Palacio de Frederiksberg (Copenhague) en estilo barroco francés, con una disposición en terrazas y zonas de parterre, que corrió a cargo de Hans Hendrik Scheel.

En 1717 construyó un nuevo palacio, el de Fredensborg, al norte de Copenhague, con un jardín diseñado por el arquitecto italiano Marcantonio Pelli en colaboración con Johann Cornelius Krieger.

El proyecto, elaborado entre 1759 y 1769, no fue realizado en su totalidad debido a sus elevados costes, por lo que no se pudieron realizar las terrazas de mármol ni las cascadas previstas inicialmente, y en su lugar se instalaron terraplenes cubiertos de césped y diversas plantas, mientras que los estanques con surtidores se sustituyeron por otros terminados en bloques de piedra y madera.

En Suecia la jardinería recibió a la vez la influencia francesa y la alemana, sobre todo la derivada del Hortus Palatinus de Heidelberg. Gustavo II Adolfo promovió numerosas obras en el Palacio Real de Estocolmo, y su hija la reina Cristina llamó a la corte sueca al jardinero francés André Mollet, quien publicó su famoso libro Le Jardín de Plaisir en Estocolmo en 1751.

Mollet transformó los jardines reales en parterres bordados, importó diversas plantas desde Francia y construyó varias orangeries.

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Barroco .-Jardin-del Palacio-de- Drottningholm

Pero el principal proyecto fue el Palacio deBarroco.-Jardín del Palacio de Drottningholm , situado en una isla del lago Mälar, al oeste de Estocolmo, donde se hallaba un castillo medieval que fue remodelado en 1661 por la reina Eduvigis Leonor de Holstein-Gottorp, con un proyecto arquitectónico de Nicodemus Tessin el Viejo.

Es uno de los jardines más grandes del norte de Europa, con parterres basados en modelos de André Mollet, mientras que la estructura general está inspirada en la obra de Le Nôtre, con quien Tessin tenía contacto personal.

Incluye una magnífica colección de esculturas de bronce, obra de Adriaen de Vries.

Jardines barrocos en otros países

En Rusia no había hasta el siglo XVIII mucha tradición jardinera, pero la llegada al poder del zar Pedro I, fundador de la ciudad de San Petersburgo, conllevó la construcción de numerosos palacios y jardines inspirados en los grandes conjuntos palaciegos europeos, especialmente Versalles.

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Barroco.-Palacio de Peterhof, San Petersburgo.Rusia

La principal de estas construcciones fue el Palacio de Peterhof, conocido como el «Versalles ruso» y construido entre 1715 y 1725 por el francés Jean-Baptiste-Alexandre Le Blond, un discípulo de Le Nôtre.

Contaba con un amplio jardín, que se extendía desde la terraza del palacio hasta el mar a través de una suave pendiente.

El zar mandó traer árboles y plantas de todo el mundo, y se trasplantaron 40 000 olmos y arces provenientes de toda Rusia.

El núcleo principal del jardín es la doble cascada frente al palacio, flanqueada de estatuas doradas, que desciende a través de siete escalones de mármol hasta una gruta y un gran estanque, donde se sitúa una roca artificial con una escultura de Sansón abriendo la boca a un león, de donde surge un chorro de agua; del estanque sale un canal que desemboca en el mar, donde hay un pequeño puerto.

Desde aquí el jardín se estructura a través de una serie de ejes visuales, como en Versalles, alternando zonas de parterre y bosquetes con estanques y fuentes, y una profusa decoración escultórica.

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Polonia.-Palacio de Wilanov

En Polonia, el reinado de Juan III Sobieski supuso una breve etapa de esplendor cultural, que se tradujo en proyectos como el Palacio de (Varsovia), conocido como el «Versalles polaco», construido entre 1677 y 1692 por Augustyn Wincenty Locci y Andreas Schlüter.

El palacio cuenta con un extenso parque de 45 ha con jardines de diversos estilos, numerosas fuentes, esculturas y monumentos.

El jardín barroco es la sección más antigua, frente a la terraza posterior del palacio, emplazado en dos niveles; está diseñado con formas geométricas, y posee diversas fuentes.

Entre 1799 y 1821 se instaló un jardín inglés enfrente del ala norte del palacio.109 Otro exponente fue el jardín del Palacio Branicki en Białystok, un proyecto del Gran Hetman Jan Klemens Branicki construido entre 1726 y 1755.

El jardín destaca en su parte frontal por una terraza sostenida sobre columnas, desde donde se vislumbra una estupenda panorámica del parterre, con una alameda central y decoración de esfinges. Posteriormente, el jardín fue ampliado en estilo inglés.

En Chequia cabe mencionar el extenso parque conformado entre los castillos de Lednice y Valtice, conocido hoy día como Paisaje cultural de Lednice-Valtice y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.

El parque fue configurado durante los siglos XVIII y XIX por la familia Liechtenstein, con un proyecto arquitectónico de Johann Bernhard Fischer von Erlach.

Tiene una extensión de 283,09 km2, y cuenta con zonas de bosque y numerosos estanques, así como varios pabellones, entre los que destacan el del Belvedere, el Templo de Diana, el Templo de las Tres Gracias, el Templo de Apolo, el Castillo de Juan o el Minarete.

Tras una primera fase barroca el parque se desarrolló con arreglo al estilo paisajístico inglés.

Otro singular proyecto fue el Belén creado por el conde František Antonín Špork en Kuks (1726-1732), un jardín sagrado compuesto de varias ermitas dedicadas a los santos Antonio, Pablo, Bruno, Onofre y Garín, y decorado con diversas esculturas labradas en las mismas rocas del lugar, obra de Matthias Braun, que recuerdan a las del jardín manierista de Bomarzo.

En Hungría el príncipe Miklós Esterházy inició en 1763 la construcción del Castillo de Eszterháza en la localidad de Fertőd, dotado de un magnífico jardín conocido como el «Versalles húngaro».

El palacio se estructuraba alrededor de un patio central flanqueado por dos orangeries, y en su parte frontal se abrían unos amplísimos jardines alrededor de tres largas avenidas, la central perpendicular al palacio y dos en diagonal.

La avenida central se iniciaba con una escalera de agua que finalizaba en una terraza, y conducía a una faisanería dispuesta en exedra; la avenida izquierda desembocaba en un recinto hexagonal con una reserva de jabalíes; y la de la derecha acababa en una zona boscosa y coto de caza.

En la zona comprendida entre estas avenidas se hallaban zonas de parterre, estanques y fuentes, así como estatuas y otros detalles ornamentales…además de diversos edificios, como una sala de ópera, un teatro de marionetas, una ermita, una pagoda china y diversos templos, dedicados al Sol, Venus, Diana y la Fortuna.

Desgraciadamente, el jardín fue abandonado a la muerte de su dueño en 1790.

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Barroco.-la casa de George Washington en Mount Vernon (Virginia).setos

Jardines barrocos en America

En América se desarrolló durante los siglos XVI, XVII y XVIII un tipo de arte colonial que era fiel reflejo de la cultura y las tendencias artísticas producidas en las metrópolis colonizadoras.

En la mayor parte de los casos, estas tendencias se impusieron a los estilos autóctonos anteriores, el denominado arte precolombino.

La llegada de los conquistadores supuso una gran revolución sobre todo en el terreno de la arquitectura, con la traslación de las diversas tipologías de edificios propios de la cultura europea: principalmente iglesias y catedrales, dado el rápido desarrollo de la labor de evangelización de los pueblos nativos americanos pero también edificios civiles como ayuntamientos, hospitales, universidades, palacios y villas particulares, que en numerosos casos contaron con jardines.

Cabe señalar la importancia que el descubrimiento de América tuvo para la botánica, ya que del nuevo continente se importaron numerosas especies tanto hortícolas como ornamentales que tuvieron una rápida implantación en Europa. Entre las numerosas especies descubiertas la mayoría fue aprovechada por sus propiedades alimenticias, como: el tomate, la patata, el maíz, el cacao, el maní, la pimienta, la piña, el tabaco, la canela, la calabaza, la vainilla, etc.; pero algunas también por sus cualidades estéticas, como el nardo, el dondiego y la capuchina.

En el desarrollo de la jardinería colonial americana hay que tener en cuenta el factor climático: en América del Norte el clima es más parecido al europeo, por lo que fue más fácil trasladar las tipologías jardineras existentes en el viejo continente; en cambio, desde el Caribe hacia el sur se dan diversas climatologías que en su mayor parte no eran apropiadas para desarrollar el tipo de jardinería que conocían los colonizadores.

Por otro lado, se dieron importantes diferencias respecto a la cultura colonizadora: así como españoles y portugueses implantaron una dominación más política y religiosa, ingleses y franceses establecieron originariamente unos contactos más comerciales, y posteriormente de emigración de la población.

Todo ello conllevó importantes diferencias: así como los colonizadores ibéricos respetaron más las huellas de jardinerías anteriores que los otros colonizadores, en cambio las realizaciones propias fueron menores en número y relevancia.

Algunos estudiosos comparan la jardinería precolombina con la persa o egipcia, en base a testimonios de los primeros conquistadores, que relataron las maravillas que contemplaron en palacios ajardinados como el de Moctezuma, con unos jardines dispuestos en terrazas escalonadas, con estanques, bosquetes, jardines medicinales, e incluso aviarios y zoológicos.

 

Al parecer, muchos de los jardines precolombinos se ubicaban en patios interiores de las viviendas, hecho que entroncó con la tradición hispánica del patio de herencia islámica, por lo que esta tipología pervivió en las colonias españolas de América.

Los primeros vestigios de una jardinería colonial son muy escasos, ya que por lo general los colonizadores se ocuparon más de la explotación agrícola que de la jardinería ornamental.

En los pocos ejemplos que se produjeron privó más la imitación de los jardines del lugar de origen de los nuevos pobladores que no la innovación o la experimentación de nuevas tipologías.

A principios del siglo XVII se produjeron algunos primeros intentos de un urbanismo a imitación de las ciudades europeas, principalmente en Norteamérica, con ejemplos como Salem (1628) o Boston (1630).

En el ámbito de las colonias holandesas de América del Norte se introdujeron en el siglo XVII los jardines al estilo holandés, de reducidas dimensiones, planos y ordenados, con la introducción por primera vez de parterres.

En el siglo XVIII surgieron las primeras muestras de relevancia en jardinería, especialmente en Estados Unidos,

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Magnolia Gardens.-USA

Como los jardines de Crowfield en Charleston, o los de Middleton Place en el condado de Dorchester (Carolina del Sur) y (Carolina del Sur), todavía en un estilo anglo-holandés, mientras que en Williamsburg (Virginia) surgió un primer intento de una jardinería más autóctona, con un espacio ajardinado concebido en consonancia con la estructura urbana de la población, y una tipología formal que recuerda a la del jardín barroco francés.

En la segunda mitad del siglo XVIII perduró todavía la influencia barroca, aunque poco a poco se fue introduciendo el estilo paisajista inglés. En esta época también se trajeron diversas especies vegetales de Europa que fueron aclimatadas al nuevo continente.

En el ámbito hispánico, las muestras más relevantes de jardinería se dieron en el virreinato de Nueva España.

En el terreno del urbanismo, las Ordenanzas de Población de 1573, promovidas por Felipe II, dictaminaron la construcción de nuevas ciudades con un trazado basado en la geometría y el orden, y en armonía con la naturaleza, por lo que se contemplaron espacios verdes de uso público al estilo de las alamedas españolas: surgieron así la Alameda Central de Ciudad de México, ya en el siglo XVI; o en el XVIII los paseos de Bucareli y de la Viga en la misma ciudad, o la Alameda de Querétaro.

La jardinería proliferó especialmente en el siglo XVIII, sobre todo entre la aristocracia y el clero, que fomentaron la construcción de residencias tanto urbanas como rurales que incluían amplios jardines para esparcimiento de su propietario.

A nivel urbano la tipología más usada fue la del patio de influencia andaluza, que se denota en la proliferación del uso de yesería y azulejos, aunados al empleo de materiales autóctonos como el tezontle y la chiluca.

En cuanto a villas y haciendas rurales, los jardines se complementaban con huertas y se ornamentaban con cenadores, emparrados, estanques, fuentes y glorietas, como en las villas suburbanas de San Ángel, la del Conde de Xala o el palacio del arzobispo Vizarrón en Tacubaya, así como el Pensil mexicano en Tacuba.

Uno de los mejores exponentes fue el jardín del párroco Manuel de la Borda en Cuernavaca (1783), realizado por el arquitecto José Manuel Arrieta, que aunaba la finca de recreo escenificada para fiestas de gusto barroco con un jardín botánico y una plantación de frutales.

El jardín se hallaba en un plano inclinado resuelto mediante escaleras, rampas y terrazas.

Junto a la casa se ubicaba una glorieta de forma geométrica, dividida en cuatro cuarteles por dos avenidas, en cuya intersección se levantaba un templete y una fuente de perfil abalaustrado.

En un nivel inferior se encontraba una fuente alargada de donde surgía otro eje, perpendicular al anterior, que conducía a una zona arbolada y un gran estanque con seis isletas flotantes —vestigio de las chinampas precolombinas—, junto a dos pabellones con arquerías.

Este jardín recuerda al del Retiro de Churriana (Málaga), en una síntesis de influencias francesa y andaluza.

En el siglo XIX se convirtió en residencia imperial, ya que allí pasó largas estancias de descanso el emperador Maximiliano.

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